lunes, 5 de octubre de 2009


JUSTICIA, PRIORIDAD DE DIOS Y DERECHO CONSTITUCIONAL

Actualmente, vivimos en una sociedad donde las mayorías hablan que no existe la justicia por la misma situación jurídica, política, social y económica en que vivimos, donde unos tienen más que otros, donde no existe un Estado de derecho, en el cual se puedan cumplir efectivamente las leyes; y por tal razón se considera que el cumplimiento de la justicia es como una utopía, difícil de lograr. Sin embargo, este valor, principio o derecho, sin lugar a dudas, su cumplimiento es una prioridad de Dios para los hombres y en nuestro ordenamiento jurídico, la justicia es un derecho fundamental establecido principalmente en la Constitución de la República.
Por tal razón, quiero referirme a la justicia desde una concepción bíblica, lo que implica para Dios, y desde el punto de vista del derecho; y para tal efecto me permito señalar los fundamentos teológicos y jurídicos que existen para actuar y exigir el cumplimiento de la misma.

CONCEPTO DE JUSTICIA
Etimológicamente, la palabra justicia proviene del sustantivo latino ius, que significa derecho.
Ahora bien, conviene definir en términos generales que significa este concepto.

Según el Diccionario de la Lengua Española (Laurousse), “es la acción por la que se reconoce o declara lo que pertenece o se debe a alguien.”
En ese orden de ideas, la definición clásica transmitida por la antigüedad griega y latina, la justicia consiste en: “dar a cada uno lo que le corresponde.”
Asociándola con el valor de la equidad, podemos definirla también, como: “dar a todos por igual.”

Pues bien, habiendo definido el concepto de justicia, llama la atención la imagen que se utiliza para representarla; la cual es una Mujer, y es que, según la mitología griega era una diosa representada por una mujer que tiene los ojos vendados, queriendo indicar que la justicia no entiende rango, riquezas o intereses particulares, asimismo, en las manos tiene una balanza que simboliza la igualdad, donde pesa el derecho y sostiene en la otra una espada que es la fuerza que sirve para hacerlo efectivo; de manera que la espada sin la balanza, es la fuerza bruta, y la balanza sin la espada, es el derecho en su impotencia; por tanto se completan recíprocamente; y el derecho no reina verdaderamente, más que en la fuerza desplegada por la justicia para sostener la espada, iguale a la habilidad que emplea en manejar la balanza. Hablamos entonces, de instrumentos para hacer efectiva la misma, es por ello que quiero reflexionar, ahora, lo que supone la justicia según las Sagradas Escrituras.


I. LA JUSTICIA, PRIORIDAD DE DIOS

El término justicia es muy utilizado en la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento, y es que podemos encontrar diversidad de textos relacionados a la misma, pero conviene hablar lo que implica la justicia para Dios.

“Poderoso rey que ama la justicia, tú has establecido la base del derecho, juicio y justicia ejerces en Jacob.” Sal 99,4

Este Salmo, hace referencia a la importancia que tiene para Dios el cumplimiento de la justicia, y por tal razón ayuda a aquel que la busca ante las injusticias de los demás, nótese lo anterior en el siguiente salmo:

“Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa contra gente sin amor; del hombre traidor y falso líbrame.” Sal. 43,1

Sumado a lo anterior, el libro de Isaías, viene a ilustrar de mejor manera todo aquello que se opone a la justicia, con las siguientes palabras.

“¡Ay! los que dictan normas inicuas, y los que firman decretos vejatorios, excluyendo del juicio a los débiles, atropellando el derecho de lo pobres de mi pueblo, haciendo de las viudas su botín y despojando a los huérfanos. ¿Que haréis cuando os pasen cuentas, cuando llegue de lejos la devastación? ¿A quién acudiréis para pedir socorro? ¿Dónde dejaréis vuestra riqueza?. Por no ir encorvados como prisioneros, caerán como heridos de muerte. Con todo esto no se ha calmado su ira, y aún sigue su mano extendida. Is. 10,1-4

Este texto sin lugar a dudas, por una parte, hace referencia a las leyes injustas que son creadas, y es que no necesariamente una ley será justa, y eso perfectamente se puede observar en cierta legislación secundaria que rige nuestro ordenamiento jurídico; cito a manera de ejemplo una reforma que se hizo al artículo 2 de la ley de la Carrera Administrativa Municipal, en el cual por favorecer a cierto grupo, se puede despedir sin la debida indemnización de ley, al funcionario o empleado público que tenga supuestamente un “cargo de confianza”, sin embargo, esta disposición se ha hecho extensiva y a la fecha existen muchas personas que han sido despedidas de sus empleos injustamente, por pertenecer o tener cierta ideología política, entre otros casos que se pueden citar. Por otra parte el texto anterior hace referencia al atropello de los derechos de los más vulnerables, los pobres, los desamparados… Sin embargo, llama la atención como Dios que es justo siempre está dispuesto a extender su mano a los más necesitados, pero cuestiona, denuncia las injusticias de su pueblo frente a los más débiles.

Es así, que el término justicia es uno de los más utilizados en el Antiguo Testamento, y aparece como el fundamento de la vida comunitaria, es la virtud que promueve el orden, el beneficio, la igualdad en las relaciones de los hombres entre sí con Dios, por tanto hablar de justicia como uno de los valores fundamentales para el pueblo de Israel en lenguaje hebreo, tiene muchas implicaciones, que me permito citar brevemente a continuación:

Tsedeg: implica “justicia”, es el bien global, lo que es valioso justo y correcto en la comunidad, en sí el valor que debe de gobernar todas las relaciones sociales.
Mishpat: con frecuencia se traduce por “derecho”, “juicio” o “justicia”. Tiene matices jurídicos (regla, juicio, ley, proceso jurídico), pero estos son extensiones de su sentido primario, que implica la justicia liberadora y salvifica.
Tsedagah: con frecuencia se traduce como “justicia”, que significa un acto de bondad o compasión, por tanto hace referencia a liberar al oprimido, reivindica al huérfano, a la viuda, al inmigrante, a los pobres de sus opresores.

De manera que los términos, Tsedeg, Mishpat y Tsedagah significan “justicia”, y expresan los valores más importantes para la comunidad de Israel. Aparecen juntos en la biblia, pero tienen diferentes matices, aunque comparten un mismo significado: La liberación de los oprimidos, socorro para los necesitados. (Brackley, Dean, Moral Fundamental para América Latina, 3ra edición, San Salvador, El Salv, Uca Editores, 2008).

Asimismo, en el Nuevo Testamento, la justicia toma un mayor realce en la persona de Jesús, y es que, él viene con el anuncio del Reino de Dios, el cual representa también la realización de la justicia, cuando hace referencia a lo siguiente: “Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” Mt. 5,20
Nótese que para Jesús, la justicia no solo implica un cumplimiento de las leyes, sino que también expresa amor, y tan es así que más tarde San Pablo dirá, “(…) el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” Rm. 13,8; pero, ¿quién es el prójimo?, en hebreo esta palabra es er rea que significa literalmente “el que esta enfrente” es entonces, el más cercano, cualquier persona que necesite de mi ayuda, y es por eso que Jesús, pone mayor énfasis en el cumplimiento de esa justicia para todos, sin distinción alguna, pero vale la pena reafirmar uno de los conceptos que he mencionado al principio, cuando Jesús hace referencia en Lucas, 20,25, al expresar lo siguiente:
“El les dijo: Pues bien, lo del Cesar devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios” esta afirmación, llama la atención, en el sentido que se expresa la justicia como el dar a cada quien lo que le corresponde, y es que, estamos llamados a ser justos con Dios, pero también con el hombre, y esto implica un cumplimiento de leyes humanas, en este caso, el pago de impuestos es una obligación tributaria que tiene todo contribuyente, de pagar los mismos. Ahora bien, si decimos que debemos de ser justos con Dios, ¿qué implicaciones tendrá?, considero que conlleva a cumplir sus preceptos y sus mandamientos, pero esos mandamientos no solo se traducen en prácticas externas, si no más bien supone algo más importante que es el amor, es por ello que Jesús dice, que el mandamiento más importante es amar a Dios y al prójimo como a uno mismo. Por tanto, ser justos con Dios, también supone actuar con justicia frente a los hombres, respetando sus derechos, su dignidad, etc., y todo ello debe traer como resultado relaciones de paz, justicia, amor, solidaridad, pero debemos actuar y exigir esa justicia por los medios legalmente establecidos para ello.

Jesús llama: “bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Mt. 5,6. Estas palabras, deben de conmovernos a luchar por la justicia constantemente, para que venga el reino de Dios a nuestra vida, porque no se puede concebir el Reino de Dios sin que haya justicia, y de hecho Pablo en lugar de hablar de Reino de Dios, habla de “justicia de Dios”, y Jesús con el anuncio que hace, comienza a realizar la justicia de Dios con los pobres, marginados, enfermos, pecadores, es su praxis la que debe de movernos, y su amor a los demás, pero con un trato preferencial por los más vulnerables.

Por tanto, en la Biblia la justicia no se traduce a una justicia imparcial, solo para unos cuantos, sino más bien, y en primer lugar a un contexto concreto de relaciones sociales, específicamente justicia significa, defender a la víctima, liberar al oprimido, al marginado según el designio de Dios, y el deseo de los hombres, es así que se vuelve la justicia una prioridad de Dios y un deseo de los hombres su estricto cumplimiento. De ahí que hablar en estos términos supone una justicia social, y es a la que quiero referirme en el siguiente apartado.


II. LA JUSTICIA, DERECHO CONSTITUCIONAL

La Constitución de la República de El Salvador, esta vigente desde Diciembre del año de 1983, y es la ley primaria que rige todo el ordenamiento jurídico de nuestro país.
Esta ley suprema, tiene como finalidad hacer valer los derechos de las personas y sus obligaciones, fomentando una sociedad organizada en la consecución de la justicia, implementando de tal forma una base de normas ó disposiciones (leyes secundarias), para la seguridad jurídica, junto con la organización de un Estado de derecho donde prevalezca el bien común. De manera que, el cumplimiento de sus normas haga posible los fundamentos de la convivencia humana, el respeto a la dignidad de la persona y la construcción de una sociedad más justa.

En ese orden de ideas, cabe señalar que el artículo 1 de la Constitución establece lo siguiente:
“El Salvador reconoce a la persona humana como el origen y el fin de la actividad del Estado, que está organizado para la consecución de la justicia, de la seguridad jurídica y del bien común. Asimismo reconoce como persona humana a todo ser humano desde el instante de la concepción. En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social".

El artículo anterior expresa literalmente que es una obligación del Estado la consecución de la justicia y por tanto debe de organizarse de tal forma, que la misma sea posible, en ese sentido, tenemos que el Estado esta conformado por tres órganos fundamentales, los cuales son: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, el primer órgano según el artículo 121 y Siguientes de la Cn. es el encargado de legislar (Crear, reformar, interpretar o derogar las leyes), el segundo según el artículo 150 y siguientes de la Cn., esta conformado por el gobierno central que es el Presidente, Vicepresidente, Ministros, Viceministros y funcionarios dependientes, y será el encargado de ejercer todo el conjunto de actividades administrativas dirigidas a la satisfacción de las necesidades de la población, y finalmente el Órgano Judicial, el cual está formado por la Corte Suprema de Justicia, Cámaras de Segunda Instancia y demás tribunales que integran el Órgano Judicial, a quien le corresponderá exclusivamente la potestad de juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en materia constitucional, civil, penal, mercantil, laboral etc., de conformidad al artículo 172 y siguientes de la Cn.

De ahí que, será el Órgano Judicial el encargado de aplicar la justicia, de velar porque efectivamente se cumpla la misma, obviamente que para ello tendrá que valerse de otras instituciones públicas (FGR, PNC, etc.), pero la principal labor la tiene el mismo. Ahora bien, precisa hablar entonces, como aplicará la justicia. Para ello la Cn. establece los parámetros para el origen de las leyes secundarias en materia penal, civil, laboral, familia etc, en las cuales se regulan los derechos, deberes y los procedimientos de ley para hacer efectivas esas garantías constitucionales.

Asimismo, el inciso tercero del artículo uno, base de mi reflexión, hace referencia a la justicia social, la cual supone que exista una distribución equitativa de los recursos del Estado, entre los habitantes del país, pero no solamente esto, sino que además un acceso en igualdad de oportunidades a la educación, vivienda, salud, trabajo, bienestar social, etc., es decir, igualdad de condiciones para la consecución del bien común. De tal manera que, el concepto de justicia que supone dar a todos por igual, se cumple en ese sentido. Sin embargo, en algunos casos la justicia se imparte dando a cada quien lo que le corresponde, es decir que, se debe de “tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”, digo esto porque, por una parte aunque todos tenemos derechos, no todos tenemos deberes u obligaciones. Ejemplo: los niños, enajenados mentales, etc., no tienen obligaciones, o al menos legalmente no son exigibles, y por otra parte, no a todos se les va a aplicar la ley de la misma manera, debe de haber una regulación especial para cada caso en concreto, por ejemplo en materia penal existe la Ley del Menor Infractor, que es aplicado a los mayores de 12 y menores de 18 años de edad, que cometan delitos, y el Código Penal a los mayores de 18 años de edad, otro ejemplo, en el caso de dar a todos por igual, tenemos los derechos plasmados en la Constitución objeto, del presente estudio, la cual establece una serie de derechos que todos y todas tenemos, aunque la realidad en el cumplimiento de los mismo y de la misma manera para todos, en la práctica, sea totalmente diferente, sobre todo cuando no somos capaces de exigir nuestro derechos ya sea ante la vía judicial, o al gobierno central.

Por tanto, considero que la búsqueda de la Justicia, debe de ser un deber de cada persona, porque no es solamente un valor y la prioridad de Dios, sino también un derecho fundamental de la persona humana, de manera que, teniendo los argumentos teológicos y jurídicos con mayor razón, debemos de encaminarnos a lograr el cumplimiento de la misma, y tratar de ser justos, demostrando amor a los demás, es que el Reino de Dios se hará presente entre nosotros, y es que éste, solo tiene sentido cuando existen estos dos valores, cuando prevalece el amor y la justicia, por eso me llama la atención el siguiente canto:
“Tu reino es vida, tu reino es verdad;
tu reino es justicia, tu reino es paz;
tu reino es gracia, tu reino es amor;
Venga a nosotros tu reino Señor…”

Practicar la justicia es seguir a Jesús…